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Portada arrow Entrevistas arrow “Gobierno de Piñera será plataforma de negocios”

“Gobierno de Piñera será plataforma de negocios” PDF Print E-mail
Written by Hugo Guzmán R./ La Nación Domingo   
28-02-2010 a las 15:33:02

Quien fuera candidato presidencial del Juntos Podemos-Frente Amplio indicó que el triunfo electoral de RN y la UDI fue la “culminación del peso imbatible del dinero en la política”, y sostuvo que el equipo del Presidente electo “es un gabinete peloláis”. Anunció trabajo para “reconfigurar” un referente de “una izquierda actual y potente”.

Jorge Arrate, el ex ministro y ex candidato presidencial del Juntos Podemos-Frente Amplio, está de visita en México junto a su esposa, la escritora Diamela Eltit. Antes de partir dio su primera entrevista después de la elección presidencial y anuncia que morirá “con las botas puestas”, es decir, seguirá activo en política, tratando de construir un referente de la izquierda en el país y haciendo oposición al gobierno de Sebastián Piñera.

-¿Cómo tomó el triunfo presidencial de la derecha?

-Con dolor, porque es un momento que marca un nuevo ciclo que significa un retroceso en las perspectivas democratizadoras del país.

-¿Habrá un congelamiento en las iniciativas democratizadoras?

-Yo creo que habrá un retroceso en el sentido de que no se avanzará en la ruptura, en la modificación de este sistema político que requiere de cambios. Esa perspectiva se aleja con la derecha en el gobierno y con una inusitada concentración del poder político, comunicacional, económico, cultural, educacional. Es la culminación del peso imbatible del dinero en la política.

-¿El gabinete del Presidente electo?

-Es un gabinete peloláis. Es impresionante. Refleja ciertos desplazamientos que han ocurrido en el país. Diecisiete ministros estudiaron en la UC, casi todos salieron a estudiar a Estados Unidos. Para la derecha el gobierno es un dispositivo funcional a la existencia social del mercado, es un gabinete subalterno del mercado.

-¿Qué le pareció el llamado de Piñera a un acuerdo nacional y revivir la política de los acuerdos?

-Son juegos retóricos destinados a ocultar un hecho indesmentible: que el gobierno de Piñera va a profundizar el lucro como el motor esencial del desarrollo de la sociedad. Va a tratar de consagrar un régimen político que impida los cambios en serio.

-Se dice que no hará mucha modificación de lo que hay.

-Piñera va a fortalecer una sociedad mercantilista, que es el modelo contra el que hemos luchado. El gobierno va a ser una gran plataforma puesta en función de los negocios y, por lo tanto, el resultado del próximo gobierno será ensanchar las desigualdades en vez de reducirlas.

-Hay gente de la Concertación que dice “el gobierno de Piñera no va a ser tan malo”.

-No me sorprende. Hay amplios sectores de la Concertación que se están acomodando al rol de una oposición en un régimen de alternancia en el que, cualquiera sea el que gane, lo esencial se mantiene incólume.

-¿Oposición constructiva u oposición de confrontación?

-Oposición al modelo económico y político y, por tanto, oposición al gobierno de Piñera.

-¿Radicalización?

-La izquierda primero tiene que reconfigurarse a sí misma, construyendo más izquierda, y jugarse a fondo en su desarrollo político y en el mundo social: estudiantil, sindical, organizaciones barriales. Hay que repoblar el país de organizaciones activas.

-¿Encontrará Piñera oposición más fuerte de sectores sociales que partidos políticos?

-Es probable. Aunque sospecho que habrá un momento en que Piñera va a tener gestos condescendientes. No me extrañaría que haga cosas que Bachelet no quiso hacer. Negociar la deuda histórica con los profesores, suprimir el descuento del 7% de salud.

-Sacaron el 6% en la presidencial, los comunistas tienen tres diputados, ¿qué hará la izquierda en el corto plazo?

-La contribución que yo quiero hacer al tiempo que viene es tratar de reconfigurar una izquierda más amplia, más diversa, más potente, más crítica, que tendrá que conciliar con los componentes históricos. Hay que conciliar la izquierda histórica con las izquierdas emergentes, distintas. Esto es distinto al progresismo. Me parece legítimo el proyecto progresista, pero no es el que me identifica. Quizá será el aliado natural de la izquierda, pero las cosas hay que hacerlas desde el casillero que uno quiere ocupar. Me parece buena idea hacer una asamblea nacional de izquierda pero con un arco amplio de convocantes.

-En años pasados terminaba la campaña y la izquierda se replegaba. ¿Ahora hay la idea de prolongar lo que se hizo y constituir, por ejemplo, un referente?

-Creo que sí. Es una voluntad que expresamos todos desde que comenzó la campaña presidencial. Dijimos que después de la elección seguiríamos juntos en un proyecto de reconfiguración de la izquierda, más actual y más potente. Está la voluntad de los partidos, del candidato, de la gente. Esto tiene obstáculos, la izquierda es puntillosa y desconfiada de sí misma. No será fácil. Pero tengo la convicción de que tendremos en los próximos meses un referente más amplio que recoja todo lo que se ha construido, que integre nuevos sectores, que pueda enfrentar las elecciones municipales. Tenemos que aspirar a elegir alcaldes y un gran número de concejales. Vamos a mostrar fuerza en el mundo estudiantil, en el mundo sindical, vamos a retomar despliegue a nivel territorial, vamos a tener tres parlamentarios que serán muy útiles y vamos a tener una masa de jóvenes que viene de vuelta del rechazo a la política. Siento que hay una generación y otra que viene, que tiene otra aproximación a la política y que restablece una necesidad de identificarse políticamente. Tenemos que abrir espacios no tradicionales de participación, un nuevo tipo de adhesión. Hay que abrir formas más horizontales. Si vamos a repetir lo que hizo mi generación, no será atractivo.

-¿Aspiran a convocar al sector electoral concertacionista?

-Claro que sí. En la elección hubo gente del mundo concertacionista que hasta el final vaciló entre nosotros y el voto por la Concertación. En definitiva, lo que llevó a un segmento a votar por la Concertación fue, paradójicamente, la campaña en contra que nos hizo Marco Enríquez-Ominami. También hay gente que votó por él que es gente de izquierda y que puede reencontrar un espacio en un nuevo referente más amplio y denso.

-Se observa una hegemonía del Partido Comunista en la izquierda. Hay grupos a los que eso no les gusta.

-El PC es un componente fundamental de la izquierda, que existe, que fue capaz de subsistir 37 años desde que comenzó la dictadura, y creo que a veces la propia impotencia de algunos sectores tiende a ser encubierta con críticas al PC. Tenemos que convivir todos con nuestras diferencias. Las hegemonías se ganan en la legítima confrontación de opciones. Yo concibo una izquierda actual con hegemonías compartidas, en que ideas de varios sean las que orienten al conjunto. Yo estoy en un empeño que históricamente ha sido muy difícil en Chile, pero que cuando se ha logrado, ha significado grandes avances. La unidad de la izquierda y la búsqueda de acuerdos con otros sectores de centro es lo que ha posibilitado derrotar a la derecha en Chile.

-¿Es lo básico para ser oposición a la derecha y ganarle el gobierno?

-La unidad y la alianza de la izquierda y el centro puede enfrentar y derrotar a la derecha.

-¿Y la histórica alianza comunista-socialistas se puede reactivar?

-La alianza comunista-socialistas, que tuvo un glorioso pasado, hoy no da cuenta por sí sola de lo que es la izquierda en Chile. En nuestra campaña hubo mucha gente que no quiere ser comunista ni socialista. Es un deber político plantearse los cauces y la energía para que se agrupe la izquierda.

-¿Una nueva izquierda?

-Más izquierda. Me resisto a usar la palabra nueva, porque hay una corriente y un partido que lo usan y porque tengo aprecio por la izquierda que hay.

-¿No se cruza con la organización de Marco Enríquez-Ominami?

-Enríquez-Ominami tuvo en la campaña presidencial varias identidades. No sé por cuál orientarme. Quizá la más constante fue cuando se definió como liberal progresista. Si es ésa, no se cruza. Creo que se cruza más con el proyecto progresista (de la Concertación). Hay tres proyectos en curso: el progresismo, el transversalismo, que es la identidad de Marco, y el proyecto de izquierda.

-¿Cómo ve la alianza de la izquierda con la Concertación?

-Hay espacios. La lucha por no privatizar Codelco, tener una nueva Constitución, derogar la Ley de Amnistía, dar espacio natural para buscar alianzas. Para eso hay que tener definido un propio espacio de la izquierda.

-Se publicó un libro donde se plantea la tesis de que se abrió la posibilidad de una alianza más allá de lo electoral entre el PC, la izquierda, y la DC y la Concertación.

-Hemos dado un paso muy importante, que no se aprecia en su real dimensión, al haber elegido tres diputados comunistas, porque no es sólo un tema parlamentario, fue romper una barrera. Eso señala que el veto y la persecución de la que fueron objeto las ideas comunistas no siguen operando, por lo menos con la fuerza que operó antes. Eso es positivo y abre nuevos espacios. Por algo la DC aceptó este acuerdo después de 20 años de haberlo rechazado. Es evidente que hoy hay mayores espacios de entendimiento, pero pienso que sería un error de la izquierda plegarse a una coalición neoconcertacionista. El esquema que tenemos que privilegiar son acuerdos, cuando sea necesario, entre la izquierda y el centro o el progresismo. La izquierda tiene que hacer acuerdos desde su propia identidad y referente.

Discriminación Evidente

-¿Qué sintió con el 6%?

-La noche anterior a la elección, mi mujer (Diamela Eltit) me preguntó dos veces, porque creyó que yo no le estaba contestando con la verdad, cuánto íbamos a sacar y le dije un 6,5%. Me insistió “dime la firme”, y le repetí, un 6,5. Así que no fue una sorpresa. Tuvimos un final de campaña muy complicado, los foros televisivos terminaron el 16 de noviembre, 25 días antes, donde sacábamos ventaja. ¿Por qué fue así? Quién sabe por qué lo organizaron así. Y tuvimos una embestida final tremenda de parte de la campaña de Enríquez-Ominami, con avisos en todas las radios de Chile con la consigna de que votar por Arrate era votar por Frei. Teníamos espacios en la Radio Nuevo Mundo y hubo gestos de pluralismo de la Radio Bío Bío, nada más.

-¿El momento más triste de la campaña?

-Cuando terminó. La campaña nos tomó a todos, sobre todo con un sentido espiritual. Además, fue una campaña en que pude decir lo que pensaba, en todo, y eso en política se da en pocas ocasiones. La hice con una gran pasión.

-¿Algo que lo violentara?

-La discriminación. Fuimos objeto durante la campaña de una discriminación fuerte, evidente. El ninguneo del uno por ciento. Claro, no hay que pedirle peras al olmo, vivimos en el país que vivimos, con medios mayoritariamente controlados por la derecha, si no absolutamente, y van a estarlo totalmente. Esto es sin llorar. Pero la discriminación perturba. La exclusión de ciertos eventos, espacios, foros, donde el candidato de la izquierda fue discriminado.

“Por ahora, no volveré al PS”

-¿Ampliar el Juntos Podemos o crear un nuevo referente de este sector?

-Generalmente, los espacios ya constituidos difícilmente pueden ser además los cauces de la ampliación. Pero tampoco hay que despreciar los espacios constituidos. El Juntos Podemos tiene un valor. El Frente Amplio tiene un valor. Hay referentes en desarrollo. Y si tú sumas el Juntos Podemos y el Frente Amplio, no te da la potencialidad que tiene la izquierda. Tenemos que ser capaces de utilizar la fuerza de esos referentes y abrir cauces para otras energías, incluso que no estuvieron con mi candidatura o no estuvieron con ninguna candidatura. En la próxima elección municipal habrá un par de millones de nuevos votantes y es un deber político generar un magnetismo hacia esos electores.

-¿Ese magnetismo implica atraer a sectores de la Concertación?

-Sin ninguna vacilación. Yo quisiera que todos los socialistas identificados por el legado de Salvador Allende estuvieran en el referente de la izquierda. Yo me voy a mantener como independiente, sin militancia partidaria, y mi idea es que todos los socialistas y quienes están en la Concertación y quieren redefinirse en un perfil de izquierda moderna, futurista, actualizada, estén acá.

-¿Es un llamado a que el Partido Socialista pase a integrar un conglomerado de izquierda?

-Eso me gustaría mucho. Lo celebraría. Es difícil en el corto plazo. El PS tiene que dar sus batallas internas. Hay que dar tiempo. Yo deseo éxito a quienes dentro del PS propician ideas de izquierda, pero yo no voy a participar en la lucha interna del PS, que avizoro compleja y larga.

-¿No vuelve al PS?

-Por ahora, en el tiempo que puedo prever, no.


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