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Huelga de hambre mapuche: casi 50 días de lucha silenciada
Written by Ricardo Brodsky   
31-08-2010 a las 09:21:24

El 12 de julio del presente año, un grupo de 20 comuneros mapuche que se encuentra en prisión preventiva –la mayoría desde abril u octubre del año 2009- procesado por ley antiterrorista, en las cárceles de Concepción y Temuco, inició una huelga de hambre líquida. A la fecha, se han sumado detenidos de otras cárceles del país (Angol, Lebu y Valdivia), llegando a treinta y un huelguistas.

Las demandas establecidas en su comunicado original buscan impedir que se aplique la ley antiterrorista en causas mpuche. Se pide que, en cambio, sean conocidas por la justicia ordinaria y no la militar y que se respete el debido proceso; especialmente que se ponga término a lo que denominan montajes político-judiciales y la utilización de testigos sin rostro. Junto a lo anterior, la huelga de hambre busca poner término a lo que consideran condiciones carcelarias degradantes y medidas de presión ilegítimas tanto físicas como psicológicas. Finalmente, piden la “desmilitarización” en las zonas Mapuche en las que las comunidades reivindican derechos políticos y territoriales.

El movimiento se ha desarrollado en medio de un insólito cerco informativo, el que sólo comenzó a romperse –vaya paradoja- gracias al desenlace de las huelgas de hambre en las cárceles cubanas. En efecto, comenzó a ser insostenible para los editorialistas sostener la amplia cobertura al movimiento cubano junto con la clausura del movimiento en Chile. El Gobierno, después de buscar ignorar el problema, presentó un recurso de protección para obligar a los huelguistas a recibir alimentación por vía intravenosa. La Corte de Apelaciones acogió dicho recurso para los mapuche que iniciaron el movimiento.

La huelga de hambre es una medida de presión no violenta que obliga a interrogarse respecto de las causas que la originan. Consiste en un acto desesperado de autoflagelación para llamar la atención de la comunidad con el propósito de reivindicar un derecho o exigir el cambio de unas normas que se consideran injustas o cuya aplicación resulta arbitraria. Tal fue el caso de las muchas huelgas de hambre que protagonizaron chilenos para protestar en tiempos de la dictadura; tal es el caso de los huelguistas cubanos y también es el caso de la huelga de hambre de los presos mapuche.

La protesta mapuche es justa porque se les somete a proceso invocando la ley antiterrorista en circunstancias que las acciones por las que se les acusa generalmente corresponden a conflictos entre privados que derivan en hechos de violencia.

Por otra parte, es claro que la ley antiterrorista –dictada en tiempos de Pinochet, lo que implica un yerro de legitimidad- tiene vicios de constitucionalidad que afectan gravemente los derechos de los procesados. En efecto, como sostiene José Miguel Vivanco, Director Ejecutivo de la División de las Américas de Human Rights Watch –a quien la prensa chilena le ha otorgado amplia credibilidad en sus declaraciones relativas a la situación en Venezuela y Cuba- “La ley antiterrorista es inaplicable a estas conductas delictivas (de los mapuche) y además viola las obligaciones jurídicas de Chile de garantizar el respeto al legítimo derecho de todos, incluidos los mapuche, al debido proceso”. Pero además de negar derechos procesales básicos, en la práctica, según Vivanco, “cuando los mapuche comparecen ante los tribunales militares, ya sean en calidad de acusados de delitos o víctimas de abuso, se enfrentan a una verdadera denegación de justicia”.

La ley antiterrorista además, en estos casos, se aplica de manera arbitaria y discriminatoria basados no en circunstancias objetivas sino en criterios o prejuicios racistas. Basta leer las permanentes y abundantes declaraciones del fiscal a cargo de la persecución contra los mapuches para darse cuenta que ello es así. Los mapuche son “el enemigo”.

Es hora de que sociedad chilena cambie su actitud. Al acercarse a los 50 días de huelga de hambre la situación comienza a tornarse crítica. De hecho, ya hay dos comuneros que presentan graves síntomas de deterioro de su salud. No es razonable que el gobierno se niegue a dialogar con los representantes de los huelguistas para buscar un camino de solución. El mundo político concertacionista también debe reaccionar, ya que tiene una enorme cuota de responsabilidad en esta crisis. No se trata de dejar hechos de violencia en la impunidad, pero sí de que estos sean juzgados conforme a las prácticas de una sociedad civilizada: respetando los derechos de los acusados y las normas comunes del debido proceso.

Álvaro Elizalde: “Estoy feliz por los mineros”
Written by Fidel Oyarzo / La Nación Domingo   
29-08-2010 a las 00:39:56

El nuevo segundo de a bordo del Partido Socialista estima, en el plano político, que la Concertación “tiene que recuperar su diversidad cromática” y también sostiene que “es muy pronto” para hablar de Michelle Bachelet como candidata presidencial.

Es una de las nuevas caras de la cúpula del socialismo. A muchos sorprendió el segundo lugar que obtuvo en las mayorías individuales de las recientes elecciones internas, lo que le significó una dura polémica con Fulvio Rossi por la secretaría general, cargo que finalmente quedó en manos del senador.

No obstante, Álvaro Elizalde es el nuevo primer vicepresidente, lo que lo coloca en un sitial privilegiado en el proceso de toma de decisiones que enfrentará el Partido Socialista.

En su carrera política, este abogado fue presidente de la FECh, presidente de la Juventud Socialista y presidente de la Unión Internacional de Juventudes Socialistas. Y en el gobierno de Michelle Bachelet se desempeñó como superintendente de Seguridad Social.

Respecto al sello que pondrán tanto él como Fulvio Rossi y Marcelo Díaz, como representantes de una nueva generación, aclara que “me parece increíble que aquellos que tenemos 40 años somos jóvenes. Yo tengo una hija que tiene 20 años y es estudiante de la Universidad de Chile. Ellos son los realmente jóvenes. Entonces, cuando los líderes tradicionales de la Concertación nos tratan a nosotros de jóvenes, eso demuestra que no conocen a la verdadera juventud chilena. Ahí hay un desafío para todos”.

-¿Cómo ha visto el caso de los mineros?
-Estoy alegre por supuesto con lo que ha ocurrido, al encontrarlos con vida y felicito a todas las autoridades e instituciones que han participado en este proceso.

“Y este caso nos debe servir para sacar lecciones sobre algo más de fondo. Se ha caído a pedazos una concepción ideológica de un sector importante de los empresarios. Recuerdo que los empresarios le dijeron al ex Presidente Lagos: ‘Presidente, a los empresarios nos interesa que el Estado nos deje trabajar tranquilos’, con lo cual cuestionaban las permanentes fiscalizaciones de instituciones públicas por estimar que entorpecían el crecimiento. Esa visión ha quedado en el suelo”.

Imagen“Además, quiero destacar el valioso aporte que ha tenido en estas labores de rescate el personal altamente calificado de una empresa pública como Codelco”.

-Se ha hablado de malos empresarios en este caso… ¿Usted generalizaría este cuestionamiento?
-No. Yo creo que en Chile hay buenos empresarios y hay malos empresarios. Y en materia de seguridad y de salud en el trabajo, en lo que me tocó a mí ver como superintendente, en general uno ve que hay un compromiso con la vida y la seguridad de los trabajadores. Pero desafortunadamente esa no es una regla absoluta. De ahí la importancia de promover una cultura preventiva que parte por los empresarios, pasa por los trabajadores y requiere la permanente fiscalización del Estado.

-¿Usted cree que el Presidente Piñera ha utilizado políticamente todo lo ocurrido y en particular el hecho de haber encontrado a estos trabajadores con vida?
-(Medita un poco y luego responde) La percepción que tengo es que ha tendido a utilizarlo políticamente. Creo que en todo caso el gobierno está en su legítimo derecho de, efectivamente, felicitarse respecto del éxito. Creo que el gobierno hizo lo que había que hacer y lo hizo bien, pero también tengo la convicción de que ningún gobierno podía dejar de participar activamente en una labor de rescate como lo ha hecho este gobierno.

-¿Usted reconoce o no el mérito del Presidente Piñera?
-Yo reconozco el mérito de todos los que han participado en las labores de rescate sin lugar a dudas. Es más, yo le daría un consejo al Presidente: creo que si él hablara un poquito menos obtendría incluso mejores dividendos políticos que través de una retórica permanente.

-Ya hay varios analistas que coinciden en que este caso va a redundar para el Presidente y su gobierno en una mejoría en las encuestas.
-Lo que pasa es que yo creo que aquí lo relevante es que hay 33 mineros que fueron encontrados con vida. Creo que no vale la pena analizar este tipo de hechos, donde hay principios tan relevantes como la vida, con una calculadora. A mí me tiene sin preocupación alguna si el gobierno va a subir o bajar en las encuestas. Estoy como la gran mayoría de los chilenos: feliz. Y lo reitero, estoy inmensamente feliz porque además estamos hablando de lo mejor de los trabajadores chilenos. Estamos hablando de personas que están dispuestas a todo con el objeto de llegar con el sustento a sus familias”.

-¿Cómo ha visto usted la gestión de la oposición en este tiempo?
-La oposición ha estado desordenada y no ha sido fácil el proceso de instalación, pero sí tengo la esperanza de que vamos a ser capaces de actuar de acuerdo a los desafíos que tenemos por delante. Y eso implica primero concluir adecuadamente el proceso de renovación de las directivas partidarias que concluye este domingo con las internas de la DC. Pero creo que hay algo que es aún más relevante y es que la Concertación debe recuperar la diversidad cromática en lo político y en lo ideológico que tuvo en sus orígenes. O sea, tiene que recuperar su diversidad de colores. El gran valor de la Concertación era que representaba la unidad en la diversidad. Con el paso del tiempo fuimos perdiendo esa diversidad y empezamos a actuar con menores grados de lealtad e incluso en algunos casos con franco desorden. Y algunos pretendieron reemplazar los liderazgos nítidos y claros que tuvimos en nuestros orígenes, por disciplina. Lo que requerimos hoy es que la Concertación sea diversa, amplia, pero que actúe con unidad como la que tuvimos originalmente. Y esa unidad debe ser construida en base a liderazgos nítidos y claros.

Imagen-¿Cómo será la nueva etapa del PS y cuál será su labor en ella?
-Para reconstruir una alternativa política desde la Concertación se requieren al menos tres requisitos. Primero, valorar lo hecho, porque Chile cambió y cambió para bien y debemos estar orgullosos de ello. En segundo lugar, es necesario reconocer los errores para rectificar el rumbo. La arrogancia fue uno de esos errores. Y en tercer lugar, hay que construir una propuesta de futuro. Además, es necesario que la Concertación deje de trabajar pensando sólo en sí misma, de tal forma que sea capaz de abrirse a nuevos actores sociales y políticos que estén dispuestos a sumarse.

-¿Y qué pasa con Enríquez-Ominami y su electorado?
-La pregunta que hay que hacerle a esos otros actores es si están dispuestos a sumarse. En esta materia se requiere cierta dosis de pragmatismo. Respecto de aquellos que no desean incorporarse a la Concertación, como lo han señalado el PC y el PRO de Enríquez-Ominami, al menos hay que establecer bases de entendimiento en torno a aspectos específicos que permitan que toda la oposición al gobierno de Piñera actúe coordinadamente para el futuro. Por eso yo soy contrario a toda forma de exclusión y soy partidario del diálogo.

-¿Cómo se convive en una mesa directiva como la de ustedes, tomando en cuenta que usted afirmó que le parecía incomprensible la alianza que hubo entre Andrade y Rossi? Y ahora están todos juntos…
-Yo reitero mis dichos. Fulvio Rossi formó parte de una alianza que no guardaba relación alguna con lo que venía diciendo durante los últimos dos meses. Pero al mismo tiempo me parece que la campaña nos permitió darnos cuenta de que las diferencias programáticas que teníamos los candidatos eran menores. Y lo que hubo básicamente fue una diferencia de estilos. Además, creo que los partidos, dentro de su diversidad, tienen que actuar con lealtad y recuperar la fraternidad interna. Y mi voluntad es que esta nueva mesa actúe con los máximos grados de coordinación y unidad interna.

-¿Cuál es su evaluación de este casi medio año de la gestión del Presidente Sebastián Piñera?
-Este gobierno tuvo serios problemas de instalación en un principio y ha estado cruzado permanentemente por los conflictos de interés y que además no sólo han involucrado al Presidente de la República, sino que a muchos de sus colaboradores más cercanos. No hay casi ninguna autoridad nombrada por este gobierno que no tenga algún conflicto de interés en el área específica en la cual debe desarrollar su trabajo.

“Además, este es un gobierno que se ha caracterizado por la letra chica. En alguna medida ha adoptado el lenguaje de la Concertación para hacer anuncios pero éstos vienen acompañados de una serie de medidas que en los hechos desvirtúan esos anuncios. Y un ejemplo claro es lo ocurrido con el caso del posnatal”.

-¿Qué le pareció la forma como resolvió el Presidente Piñera el caso de la central termoeléctrica?
-Es muy relevante que se haya abierto una discusión sobre la forma de generación de energía. Yo estoy en desacuerdo con la instalación de esta termoeléctrica, pero la forma como intervino el Presidente Piñera no fue la más adecuada, porque el liderazgo de los presidentes no se expresa dando golpes de timón, sino que se manifiesta a través de la conducción que permanentemente debe dar a sus colaboradores más cercanos: ministros de Estado, intendentes y jefes de servicio. Por lo tanto, me parece que si el Presidente Piñera se iba a oponer al proyecto debería desde un principio haber instruido a las autoridades regionales que votaran en contra.

“FULVIO ROSSI ES UNA BUENA PERSONA”

-¿Está sentido con el senador Rossi por la vehemente negativa a que usted fuera secretario general del PS?
-No, para nada. Él hizo algunas declaraciones que se basaron en descalificaciones personales, pero yo entiendo que las hizo al calor de una campaña.

“La diferencia con él es que yo evito a toda costa las descalificaciones personales. Pero doy por cerrado ese capítulo. Creo que Rossi es una contribución importante al PS y tengo la voluntad de trabajar con él”.

-¿Ha hablado con él?
-Sí, hemos hablado y le dije esto en los mismos términos que se lo estoy diciendo a usted.

-¿Y declararon un pacto de mutua convivencia?
-No fue una conversación muy larga. Pero yo creo que Fulvio Rossi es una buena persona. Es una persona honesta. Tenemos simplemente estilos distintos. Yo tiendo a ser un poquito más moderado en mis reacciones.

-O sea que él es más “intenso”, por decirlo de alguna manera…
-Es más apasionado. Pero yo creo que también esa pasión con la cual se compromete con los temas es un valor que hay que reconocer. La convivencia interna tiene que estar garantizada, porque lo que el pueblo de Chile nos exige no es que resolvamos nuestros estilos en base a las características de nuestra personalidad, sino que trabajemos todos juntos por el bien de nuestro país. Así es que reitero: yo creo que Fulvio Rossi es una persona honesta y que dice las cosas como las piensa.

ES PREMATURO HABLAR DE CANDIDATURAS EN LA CONCERTACIÓN

-¿En su opinión, Michelle Bachelet es ya la candidata de la Concertación?
-Es muy pronto para estar hablando de candidaturas presidenciales. No obstante, el liderazgo de Michelle Bachelet es claro y nítido. Además, es un liderazgo que no es patrimonio ni siquiera del Partido Socialista o de la Concertación, sino que es patrimonio del conjunto de la sociedad chilena. Creo que por lo demás es un liderazgo que hay que proteger y cuidar. Y lo relevante también es que es un liderazgo que es un ejemplo de lo que deberíamos hacer en la Concertación y que no hicimos: un liderazgo ciudadano, empático, que se basa en la capacidad de escuchar.

“Así es que me parece muy importante que surjan nuevos liderazgos dentro de la Concertación, que surjan mil flores”.

-¿Pero usted podría decir que ella es su candidata?
-Le insisto, creo que es muy pronto para definir un candidato presidencial. Pero si ella finalmente es definida como la candidata presidencial, yo haré campaña por ella con entusiasmo.

-En la Democracia Cristiana hay todo un debate interno respecto a si el próximo candidato presidencial debe ser o no un DC…
-Lo más relevante es que nos pongamos de acuerdo en un mecanismo de definición del candidato y ese mecanismo debe ser primarias abiertas y vinculantes. Y, en segundo lugar, que nadie esté impedido de participar en dicho proceso.

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LA HUELGA DE HAMBRE DE LOS PRESOS POLÍTICOS MAPUCHES Y EL PUEBLO DE CHILE
Written by Sergio Grez T.   
23-08-2010 a las 06:55:15

La huelga de hambre iniciada el 12 de julio por los presos políticos mapuches de las cárceles de Concepción y Temuco, a la que se sumaron en pocos días otros pu weichafe (guerreros) recluidos en los presidios de Angol, Lebu y Valdivia, hasta totalizar más de una treintena de hombres resueltos a los más grandes sacrificios por lograr su libertad y la de su pueblo, ha puesto a prueba a todos los sectores sociales y políticos de Chile.

Aunque no es extraño que para el gobierno, los principales medios de comunicación, el gran empresariado, los partidos sistémicos y los aparatos de Estado, esta huelga constituya un “no acontecimiento” y por ende sea silenciada (¡el propio Ministro de Justicia declaró al cabo de un mes no saber nada al respecto!), resulta vergonzosa la indiferencia de gran parte de la opinión pública nacional, de muchas organizaciones sociales, de gente de izquierda y de intelectuales que normalmente aparecen asociados a la defensa de los Derechos Humanos. Si bien es cierto que el cerco mediático tendido por los consorcios que controlan los medios de información, especialmente la TV y la prensa escrita de tiraje nacional, ha creado una cortina de silencio y de invisibilidad en torno a la cruel realidad sufrida por el pueblo mapuche y sus más decididos luchadores, esto no excusa el mutismo de quienes por historia, tradiciones, declaraciones de principios y representatividad social, deberían hacer oír sus voces de manera potente. Ello no ha ocurrido. Solo los medios de información “alternativos”, dos o tres radioemisoras de cobertura nacional, un grupo minúsculo de parlamentarios, unas cuantas organizaciones defensoras de los Derechos Humanos, además de numerosos colectivos políticos y sociopolíticos de la vasta franja (especialmente juvenil) no representada en la institucionalidad política, y un puñado de personas de buena voluntad, han sido las excepciones que han salvado un poco el honor y dignidad del anestesiado pueblo chileno.

Mucha gente en la izquierda, la intelectualidad progresista y en el mundo asociativo popular ha callado o se ha limitado a declaraciones rituales sin desplegar sus fuerzas, capacidades e influencias para detener la acción represora del Estado chileno contra este pueblo originario. Parece que no se entiende que las reivindicaciones levantadas por los presos políticos mapuches –no aplicación de la Ley Antiterrorista en las luchas sociales, desmilitarización de la Araucanía, no al doble juzgamiento (justicia civil y justicia militar) por los mismos hechos constitutivos de presuntos delitos, inhabilitación de los “testigos sin rostro” pagados por las fiscalías para incriminar a los acusados, garantías de justo proceso, término de las abusivas prácticas de “detenciones preventivas” que permiten a los fiscales mantener discrecionalmente encarcelados durante años a un acusado aunque no haya sido pronunciada una condena en su contra, entre otras- conciernen a todos los habitantes de la República de Chile. Numerosas personas no logran advertir que la lucha mapuche trasciende los intereses específicos de ese pueblo-nación ya que la defensa del medioambiente, de los Derechos Humanos y de las libertades democráticas son causas universales que deben ser abrazadas en toda circunstancia y lugar. En realidad, lo que estos sectores no alcanzan a percibir, es que la lucha mapuche por la recuperación de sus tierras ancestrales usurpadas bajo el amparo de la ley y de la fuerza del Estado de Chile, es parte de las causas de la humanidad progresista por salvar al planeta, a la especie humana y a las demás especies de una destrucción segura si no se detienen y revierten las consecuencias de un modelo económico productivista y depredador de los recursos naturales y humanos.

Enfrascados en sus particulares problemas sectoriales o gremiales, con sus organizaciones sociales destruidas, atomizadas o debilitadas por la implementación implacable del modelo neoliberal durante varias décadas consecutivas, desinformados sistemáticamente por los medios de comunicación de masas y sufriendo una anomia de representación política sin par desde hace más de un siglo, los sectores populares chilenos -salvo muy contadas y honrosas excepciones- han manifestado una indiferencia atroz ante el drama que desangra a uno de los pueblos matrices de su propia existencia. ¿Por qué razones quienes dicen ser sus portavoces y representantes no impulsan la movilización, por ejemplo, contra la Ley Antiterrorista heredada de la dictadura y aplicada profusamente por los gobiernos de la Concertación y el actual gobierno? ¿Esta apatía y quietismo se explica solo por el clima generalizado de despolitización que afecta a la sociedad chilena o es también el resultado, cuando se trata de la “cuestión mapuche”, de cierta dosis de inconfesado e inconfesable racismo?

Entretanto, las comunidades indígenas “en conflicto” han continuado sus movilizaciones y la huelga de hambre de los presos políticos mapuches ha entrado en una fase en que la vida de esos pu weichafe corre serio peligro. Para ello sólo han contado con sus propias fuerzas y la ayuda de los pocos chilenos que han apoyado –por solidaridad, conciencia y dignidad- la causa mapuche. Estos chilenos dignos también lo han hecho porque saben que, como certeramente señalaba un gran pensador revolucionario del siglo XIX, “un pueblo que oprime a otro pueblo no puede ser libre”. El recorte a las libertades individuales y a los derechos sociales; las desmesuradas e indebidas facultades de la Justicia militar; la acción abusiva de fiscales todopoderosos que no trepidan en recurrir a montajes y pagar testigos para “probar” sus acusaciones, que prohíjan torturas y tratos vejatorios, que extienden –a la manera del fiscal Ljubetic- su delirio persecutorio en contra de los familiares y amigos de los acusados, que ponen cortapisas al derecho a una adecuada defensa, y que encabezan campañas mediáticas para crear un ambiente propicio para que la opinión pública acepte condenas de hasta más de un siglo de presidio por supuestos delitos en los que no se produjeron víctimas fatales, son amenazas contra los derechos democráticos, que el pueblo chileno tarde o temprano experimentará en carne propia.

Es de esperar que el efecto adormecedor del modelo neoliberal y del “pensamiento único” que impera desde hace varias décadas en la República de Chile se disipe antes de que sea demasiado tarde.

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